A propósito del día de las madres dos meses después del feminicidio en Guatemala

El pasado 8 de marzo, cuando paradójicamente se celebraba en todo el mundo el día internacional de las mujeres,  43 jóvenes morían calcinadas encerradas en una institución estatal como consecuencia de la irresponsabilidad y dejación del estado guatemalteco que debía protegerlas.

 

Ahora, a los pocos días de celebrarse en Guatemala el Día de las Madres (10 de mayo) compartimos este comunicado de un amplio grupo de personas y organizaciones guatemaltecas que reflexiona sobre la hipocresía en la que se sustenta esta celebración.

¿De qué maternidades hablamos?

 

Este 10 de mayo, la sociedad de consumo se apresura a “celebrar” el Día de la Madre. Esto sucede mientras en nuestro territorio 43 madres siguen llorando a sus hijas calcinadas en una institución del Estado, mal llamada “Hogar Seguro”. A dos meses de ese femicidio institucional, la justicia no llega a todos los responsables involucrados en los múltiples abusos cometidos contra ellas, tampoco el Estado ha asumido absorber los gastos del resarcimiento, al que las familias tienen derecho y necesitan.

 

Este día no llegará a la mejilla de su madre el beso de Brenda Domínguez, estudiante de comercio, atropellada impunemente junto a sus compañeras y compañeros, quienes demandaban una educación digna. Arrasados todos por un joven, quien es producto de la sociedad enajenada, creencias retorcidas y odios construidos a lo largo de la historia.

 

En el día 10 se dispararán las ventas de regalos “maternales” y flores, mientras miles de madres de diferentes regiones del país intentarán consolar el hambre de sus hijas e hijos, amamantándolos con sus cuerpos violentados por el despojo y la acumulación desmedida de las elites económicas nacionales y transnacionales. Otras cientos y miles de madres colocarán a sus bebés en sus espaldas, mientras reciben los peores salarios y cultivan la tierra que defienden con sus cuerpos.

 

Seguramente crecerá el número de niñas y adolescente, entre 9 y 17 años, violadas sexualmente y obligadas a ser madres por un Estado indiferente, encarnado en una clase política que sin respetar la laicidad del Estado, nos niega el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nos despoja de la construcción de autonomía y el ejercicio de nuestras libertades. También crecerá el número de víctimas de femicidio y otras formas de violencia contra las mujeres; así como los crímenes de odio contra personas diversas en sus prácticas y opciones sexuales. Todo ello mientras funcionarias y funcionarios voltean a ver a otra parte, salvo para alimentar la lesbofobia, la homofobia y la transfobia. Todas las víctimas de estos crímenes son madres, hijas o hijos.

 

En el cuarto aniversario de la sentencia por genocidio, las madres de todos los pueblos originarios, víctimas del terrorismo de Estado, pero especialmente las mujeres ixiles que lograron una sentencia vigente, siguen esperando justicia por sus hijas e hijos masacrados; mientras el Congreso de la República siempre al servicio de los poderes económicos, políticos y militares, se niega a reformar la Constitución de manera seria y responsable.

 

La madre de Marco Antonio Molina Theissen sigue esperando respuestas; y como ella, todas las madres, hermanas, hijas de todas las personas desaparecidas por criminales que ejecutaron las órdenes de un Estado contrainsurgente. Nuestros brazos siguen abiertos a la espera de esas presencias entrañables, permanentes y arrebatadas. Las mujeres de pueblos originarios y las feministas nos negamos a seguir banalizando la maternidad en nuestros territorios, nos negamos a perfumar nuestro dolor, nuestra indignación y nuestra resistencia. Nos negamos a ser las maquinarias de reproducción de este sistema y esta sociedad.

 

Este día nos abrazamos entre todas y pujamos desde nuestros cuerpos curtidos, para abortar los odios y las injusticias y parir, por fin, porque así lo hemos decidido, la vida digna y plena que todas y todos merecemos.

 

 

Organizaciones que suscriben: Alianza Política Sector de Mujeres – APSM; Asociación de Mujeres en Solidaridad – AMES; Asociación de Mujeres Indígenas de Santa María Xalapán – AMISMAXAJ; Asociación de Mujeres para Estudios Feministas – AMEF; Asociación Feminista La Cuerda; Asociación La Alianza; Bullangeras Batucada Feminista Antihegemónica; Centro de Investigación y Educación Popular – CIEP; Colectiva de Mujeres Feministas de Izquierda; Colectiva Lesbo-feministas las visibles; Colectivo Vida Independiente de Guatemala; Consejo de Mujeres Cristianas; Fundación Guillermo Toriello – FGT; Grupo Guatemalteco de Mujeres – GGM; INCIDEJOVEN; Las impertinentes; Mujeres Autónomas Unidas Xenacoreñas – MAUX; Mujeres con Valor Construyendo un Futuro Mejor – MUVACOFUM; Red de la No Violencia – REDNOVI; Red Departamental de Mujeres Chiquimultecas – REDMUCH; Red Guatemalteca Mujeres Positivas en Acción – REDMPA; Servicios Ecuménicos de Formación en Centroamérica – SEFCA; Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas – UNAMG; Voces de Mujeres; Asociación Vida, Justicia, Libertad para las Mujeres, Huehuetenango; Colectivo Popular Otto René Castillo.

 

Mujeres y feministas que suscriben: Adela Delgado Pop; Ana Cofiño; Ana Silvia Monzón; Andrea Carrillo; Angélica Zapeta; Betty Guerra; Camilla Camerlengo; Claudia Acevedo; Glenda García García; Lily Caravantes; Lissette González Martínez; Lucrecia Ardón; Luisa María Charnaud Cruz; Manuela Alvarado; María de los Ángeles Véliz; María del Carmen Tánchez; María Dolores Marroquín; Maya Alvarado; Mayra Barrios; Mercedes Cabrera; Mercedes Monzón; Mirna Ramírez: Olga Marina Rivas Arriaga; Paula Del Cid Vargas; Rosalinda Hernández; Rosario Escobedo; Sandra Sánchez; Sylvia Shaw Arrivillaga; Tania Palencia Prado; Teresa Sanic Ajanel; verónica sajbin Velásquez; Walda Barrios – Klee; Patricia Borrallo; Lorena Pereira; Ana Lucía Ramazzini; Leticia Isabel Vásquez; Alba Cecilia Mérida.

 

Guatemala, 10 de mayo de 2017

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